HOMEPATÍA

La palabra homeopatía, como tantas otras de nuestro idioma, proviene del griego y deriva de los vocablos "Homeo" (similar) y "pathos" (enfermedad).

La homeopatía es un sistema terapéutico, basado en la idea de que al administrar a un paciente enfermo aquellas sustancias que en una persona sana simularan los síntomas de su enfermedad, se podría ayudar de forma natural a estimular la reparación y poder de auto-curación del organismo.

Este principio, a la base de los tratamientos homeopáticos, fue conocido como "similia similibus curantur" (lo similar cura lo similar o la ley de la similitud)

Es la formulación de un hecho fisiológico ya constatado por Hipócrates cinco siglos antes de nuestra era. Desde esta época se venía ya observando que existía a menudo un paralelismo entre el poder toxicológico de una sustancia y su acción terapéutica.

Así, nos encontramos con plantas como el Eléboro blanco, que toxicológicamente provoca diarreas coleriformes y que era empleado con éxito en los tratamientos homeopáticos del cólera.

De igual forma la tintura de Cantárida, que provoca toxicológicamente cistitis y hematurias, era empleada como producto homeopático en pequeñas dosis para tratar la cistitis, que en la antigüedad se denominaba "estrangurria" Hipócrates decía: "la estrangurria inexistente cura la estrangurria en curso". O dicho de otro modo "Las mismas cosas que han provocado el mal, lo curan".

En siglos siguientes, otros médicos hicieron observaciones parecidas, pero sin sacar de ellas conclusiones generales prácticas para la aplicación de la homeopatía.

Hubo que esperar a finales del siglo XVIII, hacia 1790, para que un medico químico y toxicólogo alemán, Christian Samuel Hahnemann (1755-1843) profundizara en el tema de los tratamientos homeopáticos. Observó que la quina, remedio utilizado en aquella época para el tratamiento de algunas fiebres palúdicas, provocaba toxicológicamente accesos febriles parecidos a aquellos en los cuales era empleada como agente terapéutico.

Como conocía los trabajos de la escuela de Hipócrates sobre la homeopatía, pensó: "es posible que los medicamentos lleguen a curar síntomas análogos a aquellos que pueden producir".

Era únicamente una hipótesis, habría que verificarla para que se difundieran los tratamientos homeopáticos. Y Hahnemann se puso a trabajar en ello. Por un lado, experimentando sobre sí mismo y en su entorno todas las sustancias medicamentosas empleadas en su época: quina, belladona, ipecacuana, mercurio, etc., con el propósito de conocer su acción farmacodinámica sobre el individuo sano, y por otra parte, una vez conocidas estas acciones, ensayando esas sustancias como agente terapéutico en enfermos que presentaban síntomas parecidos a aquellos inducidos por la experimentación.

Pudo entonces comprobar que su hipótesis se verificaba, siempre que se emplearan como dosis terapéuticas cantidades muy pequeñas e incluso infinitesimales. Y así nacieron los primeros productos homeopáticos como la ipecacuana, la cual provoca, a dosis altas en individuos sanos, náuseas y vómitos, mientras que, a pequeñas dosis, cura los vómitos en el individuo dispéptico.

De este modo, Hahnemann constató que la hipótesis formulada inicialmente se confirmaba sistemáticamente. Ya no era, pues, tal hipótesis, sino una ley de la naturaleza, una ley biológica general, la "Ley de la similitud", que formula el paralelismo entre el poder toxicológico de una sustancia y su función terapéutica.

La terapia homeopática es, partiendo de una hipótesis suscitada por unos hechos clínicos, un método terapéutico puesto a punto a través de años de experimentos clínicos y toxicológicos, consistente en suministrar al enfermo una dosis baja o infinitesimal de la sustancia, que administrada a un sujeto sano, provocaría en él síntomas parecidos a los del enfermo.

A la hora de acudir a la consulta de un homeópata asegúrese que es médico. Solo los médicos tenemos la formación necesaria para diagnosticar enfermedades y recetar los remedios necesarios, ya sean de la medicina tradicional o de la homeopática.

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