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QUO 9/06/96

De qué debes protegerte estas vacaciones

EL VERANO ANDA SUELTO

Aunque cada vez es más difícil contraer ciertas enfermedades con sólo seguir unas mínimas normas higiénicas, el verano supone un alto riesgo para nuestra salud: radiaciones solares, picaduras, infecciones alimentarias y de transmisión sexual… La época estival se puede convertir en un calvario si no se toman preocupaciones.

Casi el 80% de la gente que viaja al trópico sufre problemas de salud, y uno de cada 100000 muere.

Cómo evitar intoxicaciones:

  • Consume sólo platos que hayan cocinado inmediatamente antes de la ingestión.
  • No comas hortalizas ni verduras crudas. Previamente, conviene introducirlas durante media hora en agua clorada (2 gotas de lejía por cada litro de agua).
  • Puedes comer cualquier fruta que se pueda pelar.
  • Si no consigues agua mineral embotellada, hiérvela y vierte en ella pastillas de carbono (a la venta en farmacias). También deberás hervir la leche.
  • Cualquier plato que contenga huevos en su composición puede resultar altamente peligroso.
  • No consumas líquidos con cubitos de hielo si no estás seguro de que son de agua purificada.
  • Evita comprar comida a vendedores ambulantes.
  • Mantén tus uñas limpias y evita las acumulaciones de basura.
  • Nunca bebas alcohol que no se encuentre embotellado.
  • Procura mantener la comida lejos de los insectos, ya que pueden contaminar los alimentos.
  • No te bañes en ríos y playas cercanas a las desembocaduras de alcantarillados públicos.
  • Procura no tomar bebidas muy frías cuando estés sudando o con el estómago vacío.

Durante 1995 se produjeron cerca de 35000 casos de intoxicaciones e infecciones alimentarias en España, la mayoría en verano. Casi todas las veces se trató de simples diarreas causadas por la descomposición de los alimentos debido a las altas temperaturas. Sin embargo, también son frecuentes otras inflamaciones de estómago más graves -gastroenteritis- debidas a la salmonella, una bacteria habitual de las zonas cálidas que se encuentra en huevos, carnes, pescados y mariscos.

Desde que la salmonella se introduce en nuestro organismo hasta que se manifiestan sus efectos, transcurre un período de entre 6 y 24 horas. Los primeros síntomas suelen ser fiebre -a veces muy alta-, malestar general y dolor abdominal. No obstante, estos síntomas también pueden ser causados por una gran variedad de gérmenes, como los estafilococos, que se pueden encontrar en productos lácteos, bebidas heladas, fiambres o conservas. En cualquier caso, deberás acudir a un médico o servicio de urgencia y, mientras tanto, reponer los elementos nutritivos y minerales que tu cuerpo va perdiendo:

  • Mezcla el zumo de un limón en un litro de agua, echa una cucharada de azúcar, una pizca de sal y otra de bicarbonato. Por supuesto, esta fórmula está contraindicada para quienes tengan prohibida la sal.
  • Bebe una infusión de manzanilla -sobre todo cuando desees eliminar lo ingerido inmediatamente-, ya que estimula los reflejos específicos y hace vomitar.
  • Una vez se alivie la diarrea, se recomienda tomar yogures naturales -a poder ser con bifidus-, que ayudan a reponer la flora intestinal. No obstante, en fases agudas de la diarrea no ingieras productos lácteos, ya que pueden provocar reacciones de sensibilización de la mucosa digestiva.

Especialmente importante es la diarrea del viajero, que se da sobre todo en zonas subdesarrolladas, por el consumo de alimentos en mal estado. No utilices antibióticos; basta con restablecer el equilibrio alimentario con un dieta apropiada.

Los encantos del trópico

Si has decidido viajar a zonas tropicales, debes tener al día el calendario de vacunaciones de tétanos, difteria y poliomielitis. Las tres se incluyen entre las vacunas obligatorias que debemos recibir en las infancia, aunque la mayoría olvidamos vacunarnos de nuevo en la edad adulta. Después, cada viajero, antes de partir, necesita unas vacunas especificas según la zona a la que se dirija, por lo que es necesario cumplimentar una ficha donde se reflejan los datos de la persona y el tipo de viaje.

La Organización Mundial de la Salud recomienda vacunarse siempre que se visiten países con brotes importantes de enfermedades contagiosas, aunque sólo exista riesgo en zonas muy concretas: por ejemplo, en Venezuela las vacunas contra la fiebre amarilla y la prevención de la malaria sólo son imprescindibles si se quiere visitar la desembocadura del río Orinoco o la selva, pero no si el destino es Isla Margarita o Caracas. La OMS también marca Kenia como zona de fiebre amarilla.

Es conveniente tener en cuenta que las vacunas tienen efectos secundarios, por lo que no conviene tomarlas sin consultar previamente a un especialista.

Los destinos más arriesgados:

Los españoles comenzamos a rechazar destinos peligrosos o inestables como el norte de África o Rusia y preferimos el Caribe, por sus bajos precios y su clima. Allí los principales peligros son la malaria, endémica sólo en Haití y en algunas zonas de la República Dominicana, donde también se dan la leishaminiosis y la esquistosomiasis. La fasciolasis es endémica en Cuba y el dengue se da en toda la zona. También son comunes la disentería y la hepatitis A, y no se dan dado casos de cólera. Otro destino habitual es Thailandia, donde, además de exigir estar vacunado de fiebre amarilla, se dan casos de malaria, peste, dengue, cólera, diarreas, fiebres tifoideas y hepatitis A, B y E. En cualquier caso, si vas a efectuar un viaje al trópico o a países en vías de desarrollo, es recomendable que, una vez decidido el destino, acudas a tu médico de cabecera, que te remitirá al Centro de Vacunación Internacional de tu ciudad, donde te podrán las vacunas necesarias según la zona a la que viajes.

Dime dónde viajas y te diré qué puedes temer:

Enfermedad: Fiebre amarilla.

Agente patógeno: Virus de la fiebre amarilla.

Forma de contraer la enfermedad: Picadura de mosquito infectado (Aedes africanes, Aedes simpsonii, Haemagogus, Aedes aegypti).

Plazo de aparición y síntomas: Después de 3-6 días, dolores de cabeza, fiebres y vómitos. Afecta al corazón, al hígado, a la circulación, a los riñones o al cerebro. Mortal entre el 20% y el 60% de casos.

Prevención y tratamiento: Hay que vacunarse y evitar las picaduras de mosquitos. Aunque lo transmite un mosquito, hay que aislar a los pacientes.

Enfermedad: Malaria o paludismo.

Agente patógeno: Organismos unicelulares (plasmodios).

Forma de contraer la enfermedad: Picadura de mosquitos Anopheles infectados.

Plazo de aparición y síntomas: La fiebre aparece entre 7 y 30 días después. Si no se trata la malaria tropical puede llegar a estados muy peligrosos, que conducen al shock e incluso al coma.

Prevención y tratamiento: Hay un medicamento preciso para cada zona a la que viajes. Evitando los mosquitos con repelentes reducirás en un 90% el riesgo de ser infectado.

Enfermedad: Dengue.

Agente patógeno: Virus dengue.

Forma de contraer la enfermedad: Picadura de un mosquito infectado (en la mayoría de los casos Aedes aegypti).

Plazo de aparición y síntomas: Después de cinco u ocho días, aparece fiebre alta, dolores de cabeza y extremidades. Síntomas muy parecidos a los de la gripe.

Prevención y tratamiento: Evita las picaduras. La fase aguda empieza a suavizarse al cabo de una semana, aunque el malestar general permanece algún tiempo.

Enfermedad: Esquistosomiasis.

Agente patógeno: Esquistosomas.

Forma de contraer la enfermedad: El contacto con agua dulce provoca que las sanguijuelas penetren en la piel y lleguen por la sangre hasta el hígado, el intestino o la vejiga.

Plazo de aparición y síntomas: Entre cuatro y ocho semanas después, aparece malestar general y fiebre. Se irrita la piel, se producen molestias digestivas o urinarias. Sangre en heces u orina. Prevención y tratamiento: Solo puede prevenirse evitando el contacto con agua dulce en las regiones de riesgo.

Enfermedad: Hepatitis A.

Agente patógeno: Virus de la hepatitis A.

Forma de contraer la enfermedad: Ingestión del virus a través de agua o alimentos, sobre todo moluscos, crustáceos o carne fría.

Plazo de aparición y síntomas: Entre 20 y 40 días después aparece fiebre, pérdida del apetito y vómitos. A menudo provoca ictericia, reconocible por el color amarillo del globo ocular.

Prevención y tratamiento: No hay un tratamiento específico. Sólo se puede prevenir con vacunación. Evita comidas y bebidas que no hayan sido desinfectadas.

Enfermedad: Hepatitis B.

Agente patógeno: Virus de la hepatitis B.

Forma de contraer la enfermedad: Contactos sexuales y con la sangre de personas infectadas (se calcula que existen unos 300 millones de portadores en todo el mundo).

Plazo de aparición y síntomas: Al principio, se presentan síntomas muy similares a los de la gripe e ictericia. En un 2% de los casos se produce la muerte y en un 10% se convierte en una enfermedad crónica.

Prevención y tratamiento: Ten cuidado con las relaciones sexuales. Se trata con interferón Alfa.

Enfermedad: Cólera.

Agente patógeno: Bacterias.

Forma de contraer la enfermedad: Directo -contacto con enfermos- e indirecto -por agua u otros alimentos contaminados-.

Plazo de aparición y síntomas: Entre una hora y cinco días después aparecen diarreas y vómitos, calambre en las piernas y circulación sanguínea pesada. Si no se trata, provoca la muerte en un 60% de los casos.

Prevención y tratamiento: Evita el agua y los alimentos contaminados. El tratamiento es a base de antibióticos y bebidas con electrolitos.

Enfermedad: Fiebre tifoidea.

Agente patógeno: Bacterias.

Forma de contraer la enfermedad: Ingestión de agua contaminada con secreciones de infectados y comida con impurezas.

Plazo de aparición y síntomas: Dolores de cabeza, fiebre muy alta, diarrea o estreñimiento. En un 1% de casos produce peritonitis y hemorragias intestinales que pueden causar la muerte.

Prevención y tratamiento: Prevención con vacunas activas y evitando alimentos y bebidas con impurezas. El tratamiento es con antibióticos.

Enfermedad: Tétanos.

Agente patógeno: Bacterias.

Forma de contraer la enfermedad: Las bacterias penetran a través de heridas abiertas.

Plazo de aparición y síntomas: Después de entre 4-14 días -a veces hasta 30- aparecen calambres, que se producen primero en la cara. Sin tratamiento, es mortal en la totalidad de los casos.

Prevención y tratamiento: Prevención con vacunación activa (combinada con la vacuna de la difteria).

Víctima de los picotazos

También es importante protegerse de los mosquitos en zonas donde transmiten enfermedades peligrosas, como la malaria o paludismo. De hecho, es el mejor método para prevenirlas. Es recomendable vestir ropa de manga larga, así como pantalón largo al amanecer y al anochecer, evitar los colores oscuros, y utilizar repelentes en las partes del cuerpo no cubiertas. Dentro de una casa o habitación, puedes protegerte con insecticidas, aparatos especiales impregnados con piretrinas sintéticas, telas metálicas en todas las ventanas y mosquiteros sobre las camas. Además, existen remedios caseros, como colocar en la habitación unas ramitas de albahaca.

Si aún así no puedes evitar que te piquen, el ajo triturado, el zumo de limón y el de cebolla, las hojas de llantén trituradas y el agua de hamamelis son los remedios empleados con más frecuencia en la medicina popular para las picaduras.

Por el contrario, una picadura de avispa o abeja nunca es grave, salvo en el caso de personas alérgicas. Lo primero es extraer suavemente el aguijón con unas pinzas para no romperlo. Después, lava la picadura con agua y jabón y aplícale hielo. También es efectivo untar sobre la herida una pasta de bicarbonato hecha con agua o arcilla, que tiene poder antiinflamatorio.

Los rayos de la ira

El bronceado es, simplemente, una reacción bioquímica de nuestra piel para protegernos de la acción nociva de los rayos solares. No obstante, sin el sol no sería posible nuestra existencia, ya que nos permite sintetizar la vitamina D, imprescindible para el crecimiento de los huesos, la cicatrización de las heridas, e incluso para el mantenimiento de un buen estado de ánimo. Para esquivar daños en nuestra epidermis, la melanina que ésta contiene se oxida, se forma una nueva capa y la piel se oscurece. De este modo, sólo una parte de los rayos solares, los ultravioleta, son responsables del bronceado. No obstante, existen dos tipos de rayos ultravioletas:

  • UVA. Provocan un bronceado rápido, que comienza a partir de los 30 minutos de exposición. Es débil, no presenta riesgos cancerígenos y puede desaparecer al día siguiente. Sin embargo, su acción continuada envejece prematuramente la piel, debido a la liberación de radicales libres -sustancias oxidantes que crea el organismo como consecuencia de agresiones alimenticias o solares- y a la alteración de las fibras de colágeno y elastina que constituyen su sostén. La consecuencia de este envejecimiento es el engrosamiento de la piel, así como la aparición de manchas, arrugas, pecas y lunares.
  • UBV. Son los que producen el bronceado más duradero, pero también los máximos responsables de las temidas insolaciones y problemas de piel. La razón de que sean cada vez más peligrosos es que llega hasta nosotros un 5% más de radiación ultravioleta debido al deteriora de la capa de ozono.

Claves para protegerse del sol:

  • Evita las horas de mayor intensidad lumínica (entre las 11 y las 3 de la tarde).
  • No permanezcas mucho rato tumbado. Camina por la arena y haz ejercicio para favorecer la circulación.
  • Si te quedas mucho tiempo bajo el sol, utiliza una camiseta o una crema con un índice de protección elevado, así como unas gafas de sol con protección total para niños o personas de piel clara.
  • El bronceado debe ser progresivo: no intentes ponerte moreno en un día.
  • El sol no es recomendable para aquellos con problemas de varices en las piernas.
  • Si estás tratándote con sulfamidas, tranquilizantes o analgésicos pueden provocar graves trastornos en contacto con el sol. Consulta al médico.
  • Bebe mucho agua y come alimentos que potencien el bronceado, como zanahorias, patatas, tomates y fruta.
  • Usa crema antiarrugas para la cara y no ingieras alimentos pesados inmediatamente antes de tomar el sol.

Vuelta y vuelta

El bronceado se incrementa paulatinamente hasta alcanzar su máxima intensidad a los 14 días. No obstante, una exposición prolongada puede traducirse en quemaduras y, a menudo, en alergias solares, que provocan picores o urticarias. Pero quizá lo más peligrosos son las insolaciones -especialmente en los niños-, ya que producen alteraciones en los mecanismos que regulan la temperatura del organismo. Sus primeros síntomas son dolor de cabeza, fiebre, vómitos, vértigos y, en algunos extremos, convulsiones. En estas ocasiones hay que tumbar al afectado en un lugar fresco, aplicarle paños de agua fría en la cabeza y en las muñecas, y hacerle beber agua fría con un poco de sal con el fin de evitar su deshidratación. Y después, llevarles al médico lo antes posible.

En cuanto a las quemaduras solares, en un día nublado sigue existiendo riesgo, puesto que un 90% de la radiación ultravioleta puede atravesar las nubes. Lo mismo ocurre bajo el agua, donde llegan el 95 % de los rayos ultravioletas, por lo que es recomendable bañarse con crema protectora si el chapuzón es prolongado. Si aún así te quemas, existen varios remedios naturales que se pueden aplicar:

  • Baña la piel con bicarbonato sódico o té negro frío, que son calmantes curativos.
  • Prepara una compresa con patata y cebolla ralladas y hojas de té, que impedirá la aparición de ampollas.
  • Aplica compresas de agua fría para disminuir la irritación y renuévalas con frecuencia. A continuación, ponte un aceite corporal a base de caléndula para impedir la evaporación del agua.
  • También puedes aplicar el tallo cortado de un puerro sobre la quemadura.

Los animales más peligrosos de España:

  • Escorpión y alacrán. Localizados casi por toda España. De costumbres nocturnas, su hábitat preferido son los terrenos secos y se esconden bajo las piedras. En 1995 se produjeron 55 casos tratados en España.
  • Vibora. Existen tres clases en España: hocicuda, áspid (Cantabria, País Vasco, Pirineos y Cataluña) y europea (cornisa cantábrica). 23 casos en 1995.
  • Escolopendra. Localizada en todo el país, se enfrenta a quien descubre sus escondites bajo las piedras. Las pinzas de su boca inyectan un veneno que produce dolor e irritaciones. 16 casos el año pasado.
  • Pez araña. En Cantábrico y Atlántico. Su veneno se encuentra en las aletas dorsales. 12 casos.
  • Viuda negra y tarántula. La primera es la más peligrosa, pero la segunda es más abundante. Tres casos tratados en 1995.
  • Avispa y abeja común. Sus picaduras provocan fuertes dolores e irritaciones.
  • Culebra bastarda. De notable tamaño y agresividad, tienen un veneno poco tóxico.
  • Garrapata. Se contagia por los animales domésticos. Estos insectos se clavan en nuestra piel para chuparnos la sangre. Si te descubres alguna, es conveniente acudir a un médico.
  • Procesionaria del pino. Los pelos urticantes de esta oruga pueden producir irritaciones en contacto con ojos y mucosas.
  • Pastinaca. La cola de este pez tiene un aguijón venenoso muy tóxico. Los afectados deben ser atendidos con rapidez.

¡Qué me mareo…!

Si te mareas en un barco, un tren o un coche, lo único aconsejable es mirar hacia el suelo o la superficie del mar, no leer y no mantener nunca el cuello torcido. La calefacción y el aire acondicionado empeoran los mareos, por lo que es bueno respirar aire fresco. Y si viajas en coche como pasajero, siéntate en el asiento delantero, porque el movimiento en las curvas es más suave. Si aún así no puedes evitar marearte, toma 3 o 4 cucharaditas de levadura de cerveza antes de viajar o raíz de jengibre en polvo cada tres horas. Si te mareas en el viaje, chupa un trozo de limón.

J.L. Cidón Madrigal

Doctor en Medicina y Cirugía

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Última Actualización: 22/06/2017


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