Logo de la Clínica del Doctor Cidón Madrigal
Clínica del Doctor Cidón Madrigal
Consultas en Madrid y Salamanca. Pº San Francisco de Sales, 4-2º 28003 Madrid
Pida consulta llamando al:
91  544  00  00
Centro médico acreditado


Tribuna 27-04-1992

Salud. A punto de comercializarse en España

El nuevo parche antitabaco causa furor entre fumadores arrepentidos

Los fumadores que sueñan con poner fin de una vez por todas a su vicio cuentan con un invento revolucionario: los parches de nicotina, una esperanza para los que se sienten incapaces de resistir el mono de no fumar durante las primeras semanas. Se colocan en el brazo y suministran la ansiada y odiada sustancia sin que se note. Este sistema, que ha despertado reacciones entre la clase médica, se pondrá a la venta en España el próximo año, aunque algunos ya lo han comprado en Estados Unidos o Suiza.

L.Muñoz, C.Mella (Nueva York)

Son cada vez más los ciudadanos que acuden a trabajar, hacen deporte y hasta el amor con un parche pegado en el brazo, convencidos de que así conseguirán de una vez por todas acabar con su adicción al tabaco. Los parches de nicotina, un adhesivo circular del tamaño de la palma de la mano, se convertirán, según los especialistas, en una gran ayuda para vencer el síndrome de abstinencia de los fumadores: “Son un paso de gigante en el mundo de la medicina. Si se utilizan correctamente puede salvar miles de vidas”, explica triunfalista el doctor Jack Henningfield, jefe de Farmacología Clínica en el Nacional Institute on Drug Abuse, de Estados Unidos.

La aplicación es sencilla: se coloca en el antebrazo un parche que va liberando progresiva y lentamente la cantidad de nicotina necesaria para aliviar la ansiedad que produce la carencia de esta sustancia. “Los parches de uso trasdérmico están dando buenos resultados en la aplicación de otras sustancias. No sé por qué no los van a dar con la nicotina. Depende de cómo estén hechos para que se absorba de una forma continuada y no ocasione problemas por la concentración que puede tener en la sangre “, comenta la farmacéutica de Madrid Yolanda Tellaeche.

Las dosis empleadas dependen del grado de adicción que sufra cada fumador pero, como media, suelen ser de 22 mg diarios -el equivalente a 15 cigarrillos-. Poco a poco esta cantidad se va reduciendo hasta alcanzar el momento en que la dependencia, al menos fisiológica, desaparece. “Sin la decisión férrea de la persona de dejar de fumar, no podemos hacer nada. No es una tarea fácil porque la gente está más enganchada a ésta sustancia de lo que cree. No existe en el mercado ningún método, tratamiento o terapia que consiga más de un 35 ó 40% de éxito “, asegura José Manuel González, jefe de la unidad de prevención y Tratamiento del Tabaquismo del Hospital Ruiz de Alda, de Granada.

Dependencia. Pese a ser una droga con minúsculas, la dependencia del trabajo es tan fuerte que los especialistas consultados afirmaron que menos de la mitad de los fumadores que intentan dejar este nocivo hábito, por el método que sea, consiguen desengancharse. A esto hay que unir los poco esperanzadores datos elaborados por la Organización Mundial de la Salud, que confirman que el tabaco es el principal determinante de muerte y enfermedad en España. 44.000 españoles mueren anualmente en el territorio nacional a causa del tabaco, según datos de las autoridades sanitarias.

La nicotina llega al cerebro pocos segundos después de haber sido inhalada y provoca una breve pero intensa sensación de placer. Como consecuencia, el fumador que corta radicalmente su ración diaria de nicotina suele sufrir ataques de ansiedad, se muestra especialmente irritable y padece trastornos durante el sueño. Gracias a los parches y otros sistemas se consiguen reducir la intensidad de estos síntomas.

En España hasta el próximo año no se comercializará, pero en Estados Unidos y en Suiza existen ya en el mercado tres tipos de apósitos y un cuarto está a punto de salir. Todos ellos se venden con receta médica y persiguen el mismo objetivo, pero su funcionamiento varía ligeramente. Habitrol, de los laboratorios Ciba-Geigy, y Nicoderm, de Marion Merrel Dow, están diseñados para ir disminuyendo progresivamente la cantidad de nicotina que liberan. En ambos casos el tratamiento dura de 10 a 12 semanas y viene a costar unas 25.000 ptas. Por el contrario, el tercer método, Prostep, deja pasar a la sangre la misma cantidad de nicotina durante todo el tratamiento, por lo que la duración del mismo se reduce casi a la mitad. El producto de la firma Ciba-Geygy será probablemente el que primero se comercialice en nuestro país.

Precauciones. Mientras algunos fumadores españoles esperan su llegada, otros, impacientes, han aprovechado algún viaje a Estados Unidos para traerse el nuevo remedio y empezar de forma experimental el tratamiento. Los apósitos, al estar compuestos únicamente de nicotina, sólo pueden estar contraindicados en aquellas personas que, por otro lado, tienen expresamente prohibido el trabajo.

“En un congreso sobre tabaquismo que se acaba de celebrar en Argentina hemos podido constatar la eficacia de los parches. Sus contraindicaciones son las propias de la nicotina, pero lo que queda todavía por evaluar es si en los casos de enfermedades en las que el cigarrillo está contraindicado resulta positivo utilizar este sustituto “, comenta la doctora Cristina Pérez, jefa del Servicio de Procesos Prevalentes del Ministerio de Sanidad.

Su eficacia e inocuidad parecen probadas, pero hay que tomar pequeñas precauciones para evitar en lo posible sus efectos secundarios e, incluso, los peligros de una sobredosis. No hay que olvidar que si el fumador obtiene su ración a través del parche y a la vez cae en la tentación de seguir fumando, el riesgo de que sufra una intoxicación es más que probable, como ocurre con los chicles. “Se produce una reacción parecida a la que hemos observado en los tratamientos estamos realizando desde hace casi un año con los chicles. De hecho, no creo que los parches vayan a aportar nada revolucionario sobre lo que ya hay. Las contraindicaciones son las mismas: enfermedades vasculares periféricas y cardiopatías, entre otras “, explica José Manuel González.

Ningún laboratorio ha conseguido eliminar los efectos secundarios que pueden provocar, en general muy leves. Si los chicles causaban hipo, dolor de mandíbula, irritación en la lengua y molestias en la garganta, los parches pueden producir irritación en la piel, insomnio y pesadillas nocturna. Los laboratorios han apostado fuerte por este invento y por solucionar en lo posible sus problemas. Por ejemplo, para evitar las alteraciones del sueño, el parche que está a punto de comercialización sólo tendrá que utilizarse durante el día, mientras que los que ya están a la venta tienen que llevarse puestos las 24 horas.

Controversia. Este nuevo método, sin embargo, ha dividido a los especialistas norteamericanos que han experimentado con él. Unos reconocen que ayudará al paciente a reducir los trastornos nocturnos, mientras otros temen que los adictos se pasen las noches enteras soñando con el cigarrillo. Para los críticos existe el peligro de que la carencia de nicotina durante la noche acabe con las buenas intenciones de más de uno.

Pero a pesar del reconocimiento que este sistema ha conseguido tras sólo cinco meses en el mercado, los expertos advierten que los parches de nicotina sólo hacen parte del trabajo. Suprimen la adicción fisiológica, pero nada pueden hacer contra la dependencia psicológica, igualmente poderosa. El impulso de encender un cigarrillo después de comer o cuando simplemente se huele el humo es tan intenso como la necesidad que el organismo tiene de esta sustancia, e incluso, en ocasiones, superior. Por ésta razón los parches son relativamente ineficaces a no ser que se acompañen de ayuda psicológica profesional. Normalmente ésta suele incluir ejercicios de relajación, hipnosis, acupuntura, e incluso la combinación de varias técnicas.

Ayuda. Por ésta razón, los parches de nicotina vienen acompañados de todo tipo de material de ayuda psicológica. Prostep, por ejemplo, incluye un número de teléfono gratuito en el que contesta personal especializado y al que se puede acudir en momentos de máxima tentación. Al mismo tiempo, el laboratorio que lo fabrica ofrecer una segunda remesa de apósitos a precio más reducido para aquellos que fallan al primer intento pero quieren volver a probar en el plazo del primer año.

Tanto los laboratorios como los profesionales han puesto a trabajar su ingenio para conseguir el milagroso elixir capaz de que los fumadores abandonen su afición. Una de las ciencias que más ha avanzado en este sentido es la homeopatía. “Mediante la biorresonancia, uno de los sistemas con los que he obtenido mejores resultados, intentamos llegar a un remedio homeopático a través de una información energética que nos proporciona el propio individuo “, dice el doctor José Luis Cidón.

Con este sistema, el paciente y su marca de cigarrillos están interconectados al aparato de biorresonancia y, como resultado, el especialista elabora unas gotas, exclusivas para él, que el fumador deberá tomar cuando sienta la tentación. La ozonoterapia es otro de los sistemas más novedosos que se están empleando ya en España como método complementario. La técnica es la siguiente: se extrae sangre del fumador, se trata con ozono y se vuelve a introducir en el organismo, ya purificada, para que se desintoxique.

Todos estos métodos son recientes, por lo que los médicos especializados en enfermedades respiratorias y cardiovasculares prefieren esperar a conocer los resultados de la experiencia antes de pronunciarse. Los parches de nicotina, en opinión de los especialistas, están todavía en esta fase de laboratorio y ensayo.

Por ahora se barajan sólo los datos obtenidos en investigaciones previas a su comercialización y publicados en el Journal of the American Medical Associaton. “Los fumadores que utilizan los parches de nicotina tienen el doble de posibilidades de conseguir dejar de fumar que aquellos que no recurren a este método “, apuntaban los estudios previos.

Aun así, lo que muchos fumadores temen es que para acabar con su insana afición se verán obligados a recurrir cada cierto tiempo a los parches para contrarrestar el mono. En teoría, quienes consigan terminar el tratamiento de tres meses sin volver a fumar pueden considerarse salvados. En la práctica, la experiencia ha demostrado que a largo plazo, entre seis meses y un año después, los fumadores que utilizan los parches de nicotina caen en la misma proporción que quienes han dejado de fumar por sí mismos, sin ayuda del parche.

Ver artículo:

Artículo parches nicotina 1 Artículo parches nicotina 2 Artículo parches nicotina 3 Artículo parches nicotina 4

Última Actualización: 23/10/2017


Contacte con el Dr. Cidón si le interesan sus tratamientos o necesita más información.
También puede ponerse en contacto utilizando este formulario.


Logo de la Clínica del Doctor Cidón Madrigal
Clínica del Doctor Cidón Madrigal
Clínica en Madrid:
Dr. Cidón - Pº San Francisco de Sales,
4-2º 28003 Madrid, España
Tel.: 91.544 00 00
Clínica en Salamanca:
Dr. Cidón - Avenida de Italia
4-1º 37006 Salamanca, España
Tel.: 923.22 60 08
Tels: 91.544 00 00  /  923.22 60 08
Última actualización: 23/10/2017