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Terapias alternativas

Definición de “terapias alternativas”

Actualmente se habla mucho de las terapias alternativas, terapias naturales y terapias psicológicas, y si la ocasión surge se las enfrenta con la llamada “medicina oficial” o “medicina convencional”, buscando la trama, el espectáculo y confundiendo al paciente, a quien se le dificulta la responsabilidad de decidir cómo mejorar su salud. Desde nuestro punto de vista, preferimos hablar de “Medicina Biológica”, ya que la etiqueta de “alternativa” parece indicarnos que se ofrece algo distinto a lo existente, y la única medicina propiamente dicha es la que realmente cura. Y todo lo demás son terapias complementarias.

El médico ha de mejorar la salud, independientemente de la técnica de que disponga. Tengamos bien claro, por tanto, que no existen medicinas alternativas: Existen alternativas terapéuticas dentro de la medicina, lo cual es bien distinto, ya que cuando se insiste en “medicinas alternativas”, subyace un deliberado equívoco en virtud del cual se desorienta a la opinión pública. Las únicas terapias que puedan suponer una alternativa a la medicina, digámoslo claro son una medicina mejor. El problema de las “medicinas alternativas” es la gran incidencia del intrusismo profesional.

Nuestro axioma básico es considerar que el cuerpo humano funciona como un sistema autoorganizado, y que el estado de salud-bienestar es un equilibrio dinámico del cuerpo y la mente. Muchas enfermedades se resuelven por sí mismas, ya que el organismo está diseñado para autorregularse y autocurarse, es lo que el padre de la fisiología Walter Cannon denomina “homeostasis”. Mente y cuerpo unidos.

Terapias Alternativas

Tipos de terapias alternativas

No estamos alineados con ningún método curativo en particular (terapias psicológicas, terapias naturales, terapias para la depresión, etc), puesto que todos ellos pueden resultar favorables o perjudiciales. Nuestro  particular método consiste en idear el adecuado, o combinar varias fórmulas hasta obtener el resultado idóneo, que no es otro que el de la definitiva curación. Médico, no lo olvidemos, es el que cura, y la medicina buena es aquella que conduce al paciente a la desaparición o anulación de la enfermedad y NO a la desaparición de los síntomas, de una forma racional y sin efectos secundarios. Por esto se hace necesario el empleo de todo el abanico de posibilidades que el facultativo tenga en su mano, al margen de posturas rígidas o estrictamente académicas, puesto que el beneficiario final de nuestro trabajo es, primordialmente, nuestro paciente.

No nos debemos encasillar en una única terapéutica, porque parezca la panacea, o porque simplemente nos cueste un esfuerzo el ahondar en el estudio de otros tratamientos. El perjudicado con esta visión simplista será en todos los casos el paciente. Existen médicos obstinados en asegurar que sus técnicas son las más fiables, y las empleadas por el resto de facultativos carecen de efectividad. Si la descalificación siempre es rechazable, entre colegas de la medicina resulta aterrador, ya que se traduce como el peor de los mensajes que podemos trasmitirle a un paciente. Creemos que todas las terapias tienen su aplicación llegado el momento y en un enfermo determinado. Lo importante es encontrar la vía adecuada, la natural para cada individuo, hasta desembocar así en su curación. La “vis medicatrix”, la fuerza natural, el hálito de cada ser humano es el camino correcto.

El tratamiento del síntoma, tal y como ocurre con las terapias químicas, sólo consigue la supresión de la teatralidad, de las apariencias, pero generalmente el mal permanece, puesto que el síntoma es la señal de alarma empleada por la naturaleza, para denunciar la presencia de un agente que rompe la armonía. Por apagar la radio, las noticias no dejan de existir…, simplemente no las escuchamos.

El principio de toda la Medicina Biológica se fundamenta en el respeto al hombre como ente universal, y siempre que expresamos “hombre”, nos referimos a la especie humana, eludiendo ese relamidísimo e innecesario “hombres y mujeres”. Los enfermos, además de nuestro respeto, merecen sobre todo nuestro amor.

¿Qué métodos de diagnóstico utilizamos en nuestra clínica para terapias alternativas y naturales?

 Para un diagnóstico realmente integral se recurre a diversos tipos de terapias, que son las bases prácticas para mejorar la salud:

  • La Historia Clínica (anamnesis).
  • Los métodos habituales de diagnóstico que fueran necesarios (análisis de laboratorio, radiografías, ecografías, Scanner, etc.).
  •  Diagnóstico Energético Funcional (Organometría de Voll): permite medir cambios fisiológicos y patológicos de los órganos. Se establece con equipos especiales asistido por ordenador y cuya cualidad principal es la de ofrecer información sobre los estados no sólo patológicos sino “pre-patológicos”, lo cual supone descubrir áreas orgánicas de riesgo, antes de llegar a “fases celulares”, es decir, detectar órganos y sistemas vulnerables para reforzarlos y evitar la manifestación orgánica o celular de la enfermedad. Permite obtener un diagnóstico que determine la intensidad del proceso inflamatorio o degenerativo y aporta una valiosa información del organismo, indicándonos su estado de salud funcional, bien de forma general, bien por sistemas orgánicos, llegando a ser una referencia en el control y evolución de cualquier terapia, gracias a su excelente fiabilidad. Nos muestra dónde reside la enfermedad, de qué enfermedad se trata y cual es el medicamento adecuado para llegar a la curación. 
  • Test de medicamentos: a través de la Organometría Funcional, se interponen medicamentos de cualquier naturaleza en el circuito “paciente-equipo” determinando el cambio en la diferencia de potencial hallada, cuando dichos medicamentos escogidos se evalúan, pudiendo conocerse con referencia a un paciente determinado, su tolerancia o intolerancia y su efectividad o ineficacia, antes de la incorporación a su organismo, con lo cual se logra mayor individualización del tratamiento y del mismo modo, un éxito terapéutico más asequible, pues no sólo se tiene en cuenta el diagnóstico de la enfermedad, sino la capacidad de respuesta biológica a los medicamentos seleccionados según la clínica o el dinamismo farmacológico de los remedios testados.
  • En algunos casos, se recurre al llamado “Análisis de Metales Pesados y Mineralograma”, que consiste en una espectofotometría láser que es capaz de determinar la posible presencia de intoxicaciones por metales pesados o estados carenciales de oligoelementos (calcio, magnesio, zinc, litio, etc.) para su quelación o reposición respectivamente.

Estas son las principales terapias alternativas que usamos en nuestra clínica. Unas son complementarias de otras.

Qué hay que tener claro

La medicina es una: la que resuelve los problemas de la salud. Por el contrario, el paciente es una unidad anatómica, biológica, energética, química, y por descontado, un conglomerado de emociones.

Para curar, es necesario tener en cuenta los elementos perturbadores del equilibrio del enfermo. Cada ser humano recibe miles de impactos diarios; hay que procurar que el médico restablezca el orden y que no se produzca ni un solo impacto más, porque la iatrogenia es una de las causas más severas de las enfermedades “civilizadas”, esas de las que se libran los países del Tercer Mundo, al tener la “fortuna” de no estar expuestos al médico, y es que no solamente se enferma de enfermedad, sino también de medicamentos. Aquellos que padecen internamiento hospitalario, además de su propio mal, enferman de “hospitalismo”, debido a que se aísla al paciente dentro de un universo imperfecto, formado por enfermedades, medicinas y enfermos, que le apartan del paradigma naturista y finalmente le separan en lugar de ayudar a su integración.

El consumo de medicamentos ha aumentado ostensiblemente en los últimos años, de manera que alrededor del 20% de muchas enfermedades se deben a la iatrogenia que provocan las “drogas legales” (las que se compran en las farmacias con receta médica). Además, el coste de las recetas empieza a ser insoportable para la Sanidad Pública. Pero bien por la tendencia de las escuelas, de los estilos médicos o por motivos absurdamente políticos o económicos, se da la espalda a lo que conocemos como Medicina Biológica. E incluso en algunos medios se la tilda de curanderismo o superchería, a la vez que se continúan administrando antibióticos, antiinflamatorios y corticoides de novísima generación, cada vez más caros y potentes.

No debemos caer en manera alguna en la mitificación de la Medicina Biológica, ya que la Homeopatía, que puede resultar excelente, para un paciente determinado en un momento dado, en absoluto será la panacea de todos nuestros problemas. Una intervención quirúrgica o un antibiótico, pueden ser los medicamentos más biológicos en determinadas circunstancias.

Quienes estudiamos más allá de lo que nos enseñan en la Facultad de Medicina, y además utilizamos las “Medicinas Biológicas”, creemos que estamos trabajando en pos de una medicina más digna, porque no consideramos al paciente que llega a nuestra consulta como “una próstata con piernas”, sino como un ser humano en su totalidad, que también  puede padecer dolores de cabeza, gastritis e impredecibles trastornos afectivos.

La propuesta que intenta desarrollar la Medicina Biológica, no es otra que la de integrar al individuo en su enfermedad y considerarlo como un todo. No pretendemos curar una hipertensión, sino la hipertensión de un individuo determinado. Para ello es necesario aprovechar el arsenal terapéutico al completo, sin exclusiones partidistas ni intereses concretos.

En nuestra clínica ofrecemos la primera cita gratuita para valorar cada caso particular del paciente y poderle ofrecer las mejores terapias que nos brinda la medicina biológica. No dude en contactar con nosotros.

Última Actualización: 27/06/2017


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Última actualización: 27/06/2017